¿Has oído hablar de los microorganismos de montaña? Puede que suene a seres diminutos escalando los picos más altos, pero en realidad, hablamos de una mezcla fascinante de bacterias, hongos, levaduras y otros microorganismos beneficiosos que trabajan en equipo para mejorar la calidad del suelo y la salud de las plantas.
Imagen de Preparación Micro-Organismos de Montaña. Formación: «El suelo del bosque, la vida bajo nuestros pies» (Suelos Vivos)
¿Qué son y por qué son tan interesantes?
Los microorganismos de montaña son auténticos ingenieros del suelo. Se encargan de descomponer la materia orgánica, hacer más digeribles los nutrientes y mejorar la estructura del suelo, creando un entorno fértil y equilibrado. No se trata solo de aportar nitrógeno, fósforo y potasio (NPK), sino de asegurarse de que las plantas también obtienen esos micronutrientes esenciales que muchas veces pasamos por alto, igual que una dieta equilibrada no puede basarse solo en proteínas, hidratos y fibra.
Pero debajo de nuestros pies ocurre una auténtica batalla silenciosa. En el mundo subteráneo, microorganismos beneficiosos y patógenos luchan por el control del suelo. Cuando hay una comunidad fuerte y equilibrada de microorganismos buenos, estos mantienen a raya a los invasores perjudiciales, evitando que proliferen enfermedades y plagas. Es como si en el suelo existiera una sociedad secreta de guardianes protegiendo a nuestras plantas.
¿Para qué se pueden usar?
Regeneración de suelos: Perfectos para recuperar terrenos degradados o empobrecidos.
Mejor absorción de nutrientes: Facilitan la disponibilidad de minerales esenciales.
Control biológico de enfermedades: Refuerzan las defensas naturales de las plantas.
Compostaje acelerado: Favorecen una descomposición eficiente de los residuos orgánicos.
Agricultura y jardinería ecológica: Son un aliado clave en sistemas sostenibles y sin químicos agresivos.
Purificación de aguas y tratamiento de fosas sépticas: Ayudan a descomponer la materia orgánica y reducen malos olores, mejorando el equilibrio microbiano en estos sistemas.
¿Cómo se consiguen?
Tienen varias fases:
1- Recogida: Esos microorganismos, que según la fuente se llaman «de montaña» o «nativos», porque se recogen directamente de suelos vivos y sanos normalmente de algún lugar boscoso con similitudes climáticas y ecosistémicas.
2- Preparación base: Se trata de una fermentación y multiplicación anaerobia (sin aire) junto con un entorno de materia orgánica y alimento para ellos (salvado de trigo y melaza), así como agua ya que necesitan humedad.
La preparación para que funcione requiere de grandes cantidades (unos 200 litros) para que la densidad sea suficiente para colonizar y equilibrar el ecosistema donde serán aplicados y de disponibilidad de ese bosque sano donde recoger los microorganismos.
Si no te resulta posible acceder a microorganismos nativos o elaborar la mezcla, es posible comprarlo online. En MiVergel disponemos de una preparación que hicimos en la formación dedicada al suelo y ya ha pasado el tiempo de reposo necesario, pregúntanos!
3- Activación: Una vez colonizada la preparación, estos digamos que se quedan en stand-by, hasta que vuelven a tener alimento y multiplicarse. La preparación sólida puede aplicarse directamente sobre una compostera, estiércol, etc., fosas sépticas, etc., porque tendrán un medio para alimentarse.
Pero para aplicar a cultivos es mejor realizar una activación:
¿Cómo activarlos?
Para activar 100 gramos de microorganismos de montaña, necesitas:
200 ml de agua sin cloro (dejándola reposar 24h o usando agua de lluvia)
80 ml de melaza o 80 g de panela
Una bolsita de algodón o tela transpirable para contener los microorganismos y facilitar su extracción
Coloca los microorganismos en la bolsita de algodón y sumérgela en el agua con melaza, como si estuvieras preparando un «té». Deja fermentar entre 7 y 10 días en un lugar cálido y oscuro. Remueve de vez en cuando para oxigenar la mezcla. Una vez activados, puedes usarlos diluidos en agua para regar el suelo o aplicar sobre las plantas.
Aplicación
Una vez activados, los microorganismos deben diluirse antes de su aplicación. La proporción recomendada es de 1:5, es decir, por cada litro de microorganismos activados, se añaden 5 litros de agua sin cloro.
Para la cantidad activada en esta receta (280 ml de microorganismos activados), se necesitarán 1.4 litros de agua sin cloro para la dilución final.
Ahora puedes regar como normalmente lo harías.
Con esta técnica, le estarás dando a tu huerto o jardín una ayuda extra, ¡y todo de forma natural y sostenible! 🌱
Aviso importante
Los microorganismos de montaña son unos aliados increíbles, pero hay que darles un entorno adecuado. Si tu suelo es puro sustrato inerte, arena o tierra sin materia orgánica disponible más allá de las plantas a las que quieres ayudar, estos microorganismos podrían pasar hambre… ¡y no queremos un ejército de microbios hambrientos en tu suelo! Asegúrate de combinar su uso con compost, estiércol y restos vegetales para que puedan hacer su magia sin problemas.